Ver la parte positiva de nuestras circunstancias

Ver la parte positiva de nuestras circunstancias

No siempre es fácil ver la parte positiva de nuestras circunstancias. La vida nos pone contra las cuerdas, nos lanza desafíos y, para qué negarlo, al fin y al cabo, somos humanos.

Vivir es afrontar desafíos. En el momento de nacer firmamos, sin quererlo, un contrato, en el que reconocemos que somos limitados. Nos suceden cosas y, pasito a pasito, recorremos la vida rumbo a un final asegurado.

Esa perspectiva, más que una limitación, es en realidad algo increíblemente bueno de la condición humana. Nos permite que, siempre que seamos capaces de ajustar la óptica, todo lo que experimentamos son oportunidades.

Aprendiendo a ver la parte positiva de las circunstancias: 3 estrategias clave

Aprender a ver la parte positiva de nuestras circunstancias no significa ser feliz cuando nos sucede algo negativo. Es importante llamar a las cosas por su nombre.

Si perdemos a un ser querido, lloramos. Si enfermamos, tenemos miedo. Nadie puede protegernos de las dificultades, pues son parte de ese contrato del que hablaba.

Pese a ello, sí podemos desarrollar estrategias que nos permitan encajar mejor los golpes de la vida. Disfrutar de las buenas es fácil, y no requiere práctica. Con las otras, sí. ¿Cómo podemos lograrlo?

La aceptación es el primer paso

Como vemos, no se trata de negar la realidad. Descubrir el lado bueno significa conocer el desafío, y decidir superarlo. Ver la pérdida como una herida que duele, porque queríamos a esa persona. Entender la enfermedad como algo que da perspectiva sobre la salud.

Aceptar la realidad tal cual esta es, sin prejuicios y con neutralidad, nos lleva a la tranquilidad y la calma. Si lo pensamos, pelearnos, resistirnos o huir de lo que no nos gusta sólo conduce a la ansiedad y el malestar.

Vivir en el momento presente

Otra de las claves es, cuando nuestra atención se escape, decirnos a nosotros mismos que hay que volver al presente.

Trae tu atención al aquí y al ahora. Comprobarás que, por muy oscura que se presente alguna cosa, ahora mismo estás aquí, leyendo estas líneas. No te atormentes con el pasado o el futuro. Sólo existe el presente.

Comprometernos con nuestros valores

El último paso es comprometerte con tus valores. Pensar en la vida en términos de lo que te gustaría hacer de ella, incluso cuando sucedan cosas malas.

Nadie puede eliminar el sufrimiento o el dolor del mundo. Nadie. Pero, si elegimos ver la parte positiva de nuestras circunstancias, desde la aceptación, el presente y comprometidos con nuestros valores… entonces todo será más fácil. Y podremos apreciar lo hermoso de vivir.