¿De dónde vienen las enfermedades?

¿De dónde vienen las enfermedades?

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen las enfermedades?

Nuestra salud está estrechamente relacionada con nuestro estilo de vida, con la forma en la que actuamos, la forma en la que pensamos y la forma en la que gastamos nuestra energía. Por eso podemos a través de nuestras acciones determinar de dónde vienen las enfermedades.

Debemos partir de una premisa básica: la mente y el cuerpo son uno. Aquellas cosas que perjudican a nuestro cuerpo también perjudican a nuestra mente, y al revés. Lo que es perjudicial para nuestra mente repercutirá en nuestro cuerpo en forma de enfermedades. Por tanto, si controlamos nuestras acciones y nuestras costumbres podremos evitar dañar nuestro tanto nuestro organismo como nuestra mente.

Nuestra responsabilidad

Una vez que sabemos de dónde vienen las enfermedades está en nuestra mano evitarlas. Cuando experimentamos sentimientos negativos, como ansiedad, angustia, tristeza, depresión o ira y estos nos provocan un sufrimiento, está en nuestra mano el valor que le damos. Somos nosotros mismos los únicos responsables de magnificar ese sufrimiento o de darle la importancia que realmente tiene para evitar contagiar a nuestro cuerpo de esas energías y hacerlo enfermar.

Cuando gastamos nuestra energía vital en alimentar sentimientos negativos hacemos que nuestra mente haga un sobreesfuerzo que es insostenible en el tiempo; esto provoca un resultado negativo que se manifiesta en forma de un trastorno de nuestra salud física y mental.

De dónde vienen las enfermedades

Un estado emocional negativo repercute de forma negativa en nuestra salud física, de eso no hay duda. Cuando sentimos tristeza, ira, ansiedad o depresión de manera intensa, solemos cambiar nuestra conducta y abandonar hábitos saludables como el ejercicio físico o la vida social y somos más propensos a las adicciones como el tabaco, alcohol o las drogas.

Cuando mantenemos patrones de conducta perjudiciales en el tiempo empezamos a observar las consecuencias negativas en nuestra salud. Se activa el sistema nervioso autónomo elevando la frecuencia cardíaca, sufrimos hipertensión arterial, aumento de la tensión muscular, disfunción central de la neurotransmisión. Y también suelen perturbarse nuestros ritmos circadianos (los del sueño) provocando incluso alteraciones mayores como el insomnio; y nuestro organismo tiende a la inmunosupresión y nos volvemos más vulnerables a desarrollar enfermedades infecciosas o de tipo inmunológico.

En definitiva, la relación entre nuestra mente y nuestro cuerpo es innegable. Para saber de dónde vienen las enfermedades basta con plantearnos qué está pasando en nuestra mente y, al final, siempre existirá una conexión que lo explicará todo. Por eso resulta fundamental cuidar de nuestra mente y dar a cada circunstancia la importancia que realmente merece. No podemos controlar la gran mayoría de las circunstancias que nos rodean, pero sí que podemos controlar la actitud que adoptamos ante esas situaciones.

Ayudar a los demás a gestionar sus emociones y evitar el sufrimiento es el centro de mi misión en la vida. Por eso trabajo para ayudar a mejorar la salud y la vida de las personas. Esto es precisamente lo que hace Lama Shanaan mediante sus consultas privadas. Si quieres un cambio en tu vida, agenda ya una consulta privada, bien sea de manera presencial o vía Skype, en el teléfono 651512228 (Marisa Scanio).