Cómo dejar atrás los miedos que nos impiden evolucionar

Cómo dejar atrás los miedos que nos impiden evolucionar

Si hay una cosa que hemos de aprender, es cómo dejar atrás los miedos que nos impiden evolucionar. Porque, en efecto, todos vamos a vivir momentos de angustia, ansiedad, preocupación y… miedo.

El miedo es algo tan natural como respirar. Es un mecanismo que tenemos para adaptarnos a la realidad, y resulta útil.

El problema viene cuando se vuelve tan intenso que nos aferramos. Cuando creemos que estamos mejor así, seguros en lo conocido, y no queremos explorar el potencial de nuestras vidas. Que está ahí, existe y es único.

¿Cómo dejar atrás los miedos que nos impiden evolucionar? Trascendiendo los límites de nuestra comodidad

Vivimos en un mundo en el que estamos realmente bien. La mayoría de nosotros tenemos comodidades que eran impensables hace tan sólo cien años.

Eso no quiere decir que el pasado fuera mejor. Pero sí que los seres humanos éramos más resilientes, más capaces de afrontar la incertidumbre y el desafío.

Si tomamos esa perspectiva, quizá la clave radique en aprender a estar cómodos en la incomodidad. A ir más allá de lo conocido, de lo que nos resulta agradable y familiar, y comprobar si hay algo ahí que vale la pena.

Las cosas buenas suceden al otro lado de lo que nos asusta

Cuando las personas viven experiencias extremas, como una enfermedad muy grave, una situación de crisis personal o un desafío para la vida, a menudo cobran una nueva perspectiva.

Es como si abriesen los ojos, y comprendiesen que sí, el miedo siempre está ahí. Nada lo hará desaparecer, porque es un mecanismo natural. Sin embargo, podemos tomarlo de la mano y, poco a poco, dar pasos en la dirección de quienes realmente queremos ser.

Hay personas que pueden ayudarnos, guiarnos con su experiencia e inspiración. Tener miedo significa estar vivo, y estar vivo implica cambio. De este modo, si no podemos hacer que la angustia se esfume, quizá la clave sea afrontar el desafío. Atreverse a ser ir más allá de lo que nos resulta cómodo.

No es fácil trascender esa frontera. Exponerse al riesgo, y sentir que algo malo podría suceder. Sin embargo, si buscamos cómo dejar atrás los miedos que nos impiden evolucionar, esa es la clave. Debemos dar el paso, estar cómodos en esa incomodidad, y darnos cuenta de que el miedo es eso: una emoción. Un sentimiento que, como los pensamientos, sólo nos limita si se lo permitimos.